No hace mucho escuchaba a un conocido narrador de ESPN (léase i-es-pi-ein) hablar del 0-0 con sabor a tereré. Tereré viene del guaraní y es el nombre de una bebida “refrescante” del sur de nuestro amplio continente americano.
Precisamente el sábado pasado se celebró la edición número 88 del Clásico. Para aquellos que le llaman clásico al América-Chivas, les recuerdo que es un juego por demás devaluado y dónde la atracción principal es ver que le apuesta la fina dama Carmen Salinas al quijotesco Loco Valdez.

Arriba Lady D
No, el verdadero clásico, el Tigres-Rayados se fue con un triste 0-0, par de roscas. No bastó con ir al Estadio y celebrar el último clásico de mis estimados Martín y Diego como solteros (no se casan entre si, diiiiicen), ni el paseo de Luis Miguel Salvador por toda la tribuna, ni el abucheo incesante en el calentemiento de Cristián “El Clásicos” Martínez. El juego fue malito malito como los programas de Chavana.
Sobra decir que Tigres ha tenido malas temporadas en estos últimos años, sin embargo, Monterrey es quién más puntos le ha dado al equipo felino. Si se salva Tigres del descenso, será gracias al Monterrey…. gracias hijos, ustedes si son agradecidos.
Áaaaanimo señor (como diría el chilindrino) ya será para el próximo

